SHAVUOT 5773 – “EL CAMINO”

כ״א לעמר – ס״ה למדינת ישראל

SHEMOT – EXODO 13:17-18:. “Ocurrió que al expulsar Parhó al pueblo, no los condujo Elohim por el camino de la tierra de los pelishtim, porque cercano era, …E hizo girar Elohim al pueblo por el camino del desierto hacia el Mar de los Juncos.”

Transitamos días plenos de significado. Salimos de Mitzraim, y surge la primera pregunta ¿Cuáles son los motivos de la salida de los hebreos de su esclavitud? La Torá es clara al respecto: Para volvernos plenos debemos recibir la Ley y llegar a la Tierra.

Ese es el camino, una senda que volvemos a transitar cada año: Nisan, Pesaj, Omer, duelos, la alegría de Iyar y Iom HaAtzmaut, y todo esto para contar y vivir siete semanas que deberían resignificarnos y prepararnos adecuadamente para, como Pueblo Libre que somos, recibir la Ley, una vez más en Sinaí, en Jag HaShavuot.

Y sí, un camino lleno de postas, algunas que nos gusta visitar, otras con un gusto no tan agradable.

Recordamos en Pesaj que fuimos (o quizás somos) esclavizados, porque para apreciar nuestra siempre difícil libertad, tendremos presente que no siempre fue así, que una vez fuimos esclavos del faraón en Egipto y, hoy en día, podemos caer esclavos de “modernos faraones”.

Recomenzamos una cuenta, como aquella persona que sabe que a la suma de esos días viene algo muy esperado. Como figura en Vaikra – Levítico capítulo 23:15-16 “… y habréis de contar vosotros desde el día siguiente de la festividad: desde el día en que hayáis traído el Omer para mecerlo, siete semanas completas, habrán de ser. Hasta el día siguiente de la séptima semana, habréis de contar cincuenta días y ofreceréis una ofrenda nueva ante Adonai.”

En ese mismo momento empiezan días de Avelut (duelo) hasta Lag BaOmer. ¿Es raro, no? En medio e inmediatamente luego de Jag HaPesaj empieza un período de duelo que, quizás, nos venga a recordar que “nuestros logros”, de los cuales nos sentimos profundamente orgullosos, no son nuestros a título personal, sino que son una construcción colectiva del Pueblo Judío, al cual cada generación le aporta su singular mirada, su impronta y sus vidas. De este modo, desde antaño, venimos agregando escalones, bajadas y subidas a las tradiciones judías.

Como si fuera poco, en medio de este período, nos encontramos con un evento que cambiaría la vida judía de modo rotundo, felizmente rotundo, el levantamiento del Estado Judío Moderno, Medinat Israel, el principio del brote de nuestra liberación, en la Tierra de Nuestros Antepasados. Nadie puede negar que este hecho milagroso y esforzado de hombres y mujeres de nuestro Pueblo cambia nuestro día a día, nuestra mentalidad. Dos milenios de espera, paciente, dan resultados maravillosos en nuestra tierra.

Pero, seguramente vale la pena preguntarse ¿Para qué son todos estos esfuerzos, esperas y caminos atravesados? ¿Para qué dejar el poderoso y cómodo Egipto y adentrarnos en un “incierto” desierto?

¿Qué propósito tiene tanto milenario esfuerzo, sacrificio y esperanza?

Contamos día a día, más bien noche a noche, días enteros, días que nos ponen en condiciones de llegar a Shavuot.

¿Condiciones? Sí, condiciones acordes para recibir una vez más la Torá, la Ley, la Tradición, las ricas y abundantes tradiciones judías. Está claro que no me refiero únicamente con “tradiciones” a knishes, boios, falafel y demás maravillas de nuestra cocina tradicional. Uso el término “Tradiciones” en el sentido del legado milenario de Nuestro Pueblo: sus libros, escritos y costumbres: La Torá (el “Libro Secreto”, como nos gusta llamarlo en mi Beit Midrash), el Talmud, Rashi, RaMBaM, Bialik, Levinas…la lista es interminable.

Afrontamos un camino que tiene principio y final, pero que a su vez se regenera y recomienza a cada momento. El camino del estudio y de la práctica, el camino de nuestra Tradición, de muchas preguntas, de algunas respuestas, de idas y vueltas, de momentos dulces y otros no tanto. En fin, los caminos de la Torá son así, como me gusta citar  del Pirkei Avot (6:4): כך היא דרכה של תורה פת במלח תאכל ומים במשורה תשתה ועל הארץ תישן וחיי צער תחיה ובתורה אתה עמל ואם אתה עושה כן אשריך וטוב לך אשריך בעולם הזה וטוב לך לעולם הבא “Este es el camino de la Torá: aunque sólo te alimentes de pan y sal, bebas agua con medida, y duermas sobre el suelo, y vivas una vida de privaciones, estudia intensamente la Torá. Si así lo hicieres, serás feliz y gozarás del bien (Tehilim 128). Serás feliz en este mundo, y gozarás del bien en el mundo venidero”. Esta cita es extrema, nuestra Tradición no nos pide tanto, es más, quiere que nos vaya bien en este mundo, que gocemos de bienes y placeres materiales, pero con medida, sabiendo que a toda esa materia hay que llenarla de espíritu, llenarla de Torá.

Después de atravesar el recorrido de las siete semanas del Omer ¿Estamos preparados para lo que nos pide nuestra Tradición?

 

Por judaísmos significativos y trascendentes, llenos de alegría, tradición, familia. Judaísmos repletos de Torá.

חג שבועות שמח!!!!

מאיר שמש

JAG SHAVUOT SAMEAJ!!!!

Meir Szames

Seminarista

 

Hillel solía decir:  קנה לו דברי תורה קנה לו חיי העולם הבא“…El que adquiere el conocimiento de la Torá, se asegura la inmortalidad y la vida eterna” Pirkei Avot 2:8

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Parashiot Ajarei Mot – Kedoshim

Comentario de la Parashá de la Semana

por Diego Elman

Esta semana el texto de la Torá trae escenas poco conocidas en detalle.

En realidad la historia en cuestión es parte de la liturgia del día más sagrado del año, incluso de uno de los momentos más elevados de aquel día, pero que solemos pasar rápidamente sin demasiada puntualización.

En la primera de las dos parashiot de la Torá está la descripción del ritual que el sumo sacerdote realizaba en Iom Kipur en el Templo de Jerusalem. Hoy si bien toda esta labor sacerdotal no está vigente, su relato forma parte de la lectura de la Torá y del servicio adicional de Musaf en Iom Kipur con el nombre de Seder Haavodá (el orden del trabajo).

Se trata de una serie de sacrificios de animales e incienso que realizaba el Cohen Gadol (sumo sacerdote) en el Templo de Jerusalem, que se suponía generaba el perdón y la purificación por los pecados del pueblo de Israel.

El Seder Avodá tenía cuatro sucesos sobresalientes:

1-La entrada del Cohen Gadol al “Kodesh Hakodashim” (el lugar más sagrado del Templo), con una ropa especial (que no tenía oro, para no recordar el pecado del becerro).

2-La pronunciación del nombre de Di´s: según los sabios sólo abría su boca y milagrosamente le salía el Nombre. Mientras, el pueblo desde la azará (patio del Santuario) se postraba al suelo y decía “Baruj shem kevod maljutó leolam vaed” (bendito sea El nombre majestuoso de Su reinado para siempre, eternamente). Pronunciaba el nombre diez veces, con distintas vocales: tres veces en la confesión de sus propios pecados, una vez en el sorteo de los chivos cuando designaba al de Di´s, tres veces en la confesión de su familia y la tribu de Aharón, tres veces en la confesión representando a todo Israel, sobre el chivo con el nombre “Dios”.

3- El envío del chivo expiatorio al azazel (monte rocoso)

4- La salpicación de la sangre “ajat lemala vesheva lemata” (una para arriba y siete para abajo).

Como podrán suponer al leer este mini resumen del servicio del sumo sacerdote en Iom Kipur, el ritual era muy complejo, largo, plagado de detalles que no podían pasarse por alto. Parece tan alejado de este tiempo y de este mundo y sin embargo cada año al llegar esta parashá y luego en Iom Kipur lo leo y me transporta a aquella época. Y debo confesar que incluso me conmociona.

Quisiera reflexionar con ustedes este shabat sobre uno de los cuatro pasos del ritual. Tal vez el más extraño de todos. Y pido disculpas por adelantado si alguien es sensible al tema. Se trata del cuarto paso: la salpicación de la sangre. Una vez degollados los animales, el cohen gadol salpicaba con la sangre en cuatro oportunidades -dos dentro del Kodesh Hakodashim y dos afuera- una vez hacia arriba y siete veces hacia abajo.

El número siete representa al mundo material, ya que lo terrenal está dividido en siete (como los días de la creación, de la semana, etc). Incluso el Rey Salomón dijo siete veces en el libro bíblico del Eclesiastés la palabra “abel” (vanidad) sobre lo terrenal.

El número 1 -que es a la vez el octavo- representa a Dios. Todo lo espiritual está relacionado con el octavo (Simjat Torá es el octavo día de Sucot, el Brit Milá que se hace el día ocho, Januká y sus ocho velas). entonces decimos “uno para arriba (lo espiritual para arriba) y siete para abajo (lo material, que es inferior, secundario y perecedero).

Es interesante que en el ritual, la forma en que el cohen gadol contaba estas gotas que salpicaba era de la siguiente forma:

-Ajat (una -vez-)

-Ajat veajat (una -vez- y una)

-Ajat ushtaim (una -vez- y dos)

-Ajat veshalosh (una -vez- y tres)

-Ajat vearbá (una -vez- y cuatro)

-Ajat vejamesh (una -vez- y cinco)

-Ajat vashesh (una -vez- y seis)

-Ajat vasheba (una -vez- y siete)

El cohen gadol unía así el cielo y la tierra.

Esto nos enseña también algo importante: lo espiritual y lo terrenal no necesariamente deben ir por caminos separados, sino que si a la vida cotidiana, a nuestras relaciones humanas, a las posesiones materiales les imprimimos la conexión con el Uno, entonces tomarán otra relevancia, una calidad excepcional y un reflejo divino.

Estos días en los que con tanto compromiso y responsabilidad trabajamos para responder solidariamente a las víctimas de las inundaciones han sido un ejemplo de ello.

Que no necesitemos de situaciones extremas y traigamos bendición a las obras de nuestras manos cada día. Entonces nuestra vida brillará con la luz del cielo.

Shabat Shalom

Diego Elman

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Valores y Sentidos de la Festividad de Pesaj

Rabino Sergio Bergman

Acerca de la Libertad
Perspectivas

Conceptos

  1. Libertad de: esclavitud, idolatría, ataduras, los faraones, opresión, alienación.

  2. Libertad para: Brit, Torá-Mitzvot, Sinai, llegar a ser (persona, padre, hijo, pareja).

  3. Libertad con: comunidad, sentido de pertenencia y trascedencia, masoret, identidad y

sentido.


Desarrollo

a)• ¿De qué nos liberamos?

Cuando hablamos de la festividad de Pesaj, nos remitimos a la fiesta de la libertad, basada en el relato bíblico de la salida del pueblo de Israel de Egipto, la liberación de los lazos de esclavitud y del faraón.

La Hagadá nos prescribe no entender este relato como un episodio del pasado sino que nos indica: “Bejol dor vador…”, en cada generación, cada uno debe verse a sí mismo como si él hubiera salido de Egipto”, es decir, somos nosotros los que tenemos que salir hoy de Egipto.

De nuestras propias idolatrías.

Ya no son más las esculturas de barro o las grandes esfinges de piedra. Los ídolos actuales son otros, tan incorporados a nuestra realidad que no tomamos conciencia de que los estamos adorando. Modelos identificatorios, modas, estilos de relación, vestimentas, aspectos físicos, gustos…aspectos de los que nos tenemos que liberar.

Nos liberamos de nuestras propias ataduras.

¿A qué cosas estamos atados? Estamos atados a aspectos que reprimen nuestra creatividad. Liberarnos de ellos nos permitirá expandir nuestro ser, crecer, crear, poder llegar a ser.

También nos liberamos de los faraones de hoy.

Cada cual podrá reconocer en su historia qué faraón lo está oprimiendo: el dinero, el status, el poder…

No siempre un opresor es un ser que nos oprime y nos esclaviza. Muchas veces las situaciones que atravesamos nos oprimen: falta de trabajo, impunidad, falta de justicia.

Liberarse de la opresión significa llegar a la salvación -Gueulá, Redención-.

La libertad es una expresión de Redención. Debemos agradecer por la liberación de Egipto porque nos vincula con la Gueulá.

Esta redención no es “celestial”, D-s no irrumpirá activamente en nuestra historia.

Nos redimimos con la obra de nuestras manos, somos activos protagonistas de nuestra salvación.

Por último, nos liberamos de la alienación, que es la forma contemporánea de la esclavitud.


b)• ¿Para qué nos liberamos?

No hubiera sido suficiente el hecho de haber recuperado la libertad si no hubiera existido un -para qué- somos liberados.

La Gueulá- Redención es lo que le da sentido a esta libertad.


                      De dónde salí—————————-Hacia dónde voy

                                 l                                                    l

                         Liberación——————————-Redención


Nos liberamos para pactar (Brit).

En la historia significó el pacto del Sinaí, la constitución de un pueblo a través de una Ley.

En la vida personal, hablamos de libertad para amar, para ser persona…

La Gueulá tiene que ver con:

Un lugar—————–un sentido ———-una promesa ————-un horizonte de sentido,
de donde venir           a la liberación              mesiánica.              un lugar al cual llegar a ser.


En la vida del ser humano, la relación es la siguiente:

Viene de un proyecto—————– pacta con el ————————–llega a su
biológico                              proyecto de sus padres                       proyecto personal

Nos liberamos para llegar a ser Torá y Mitzvot.

Esto es, traducir en valores y conductas cotidianas, lo que está escrito, porque la Torá no es texto sino es vida.

Las mitzvot, reemplazan el “yugo del faraón”, por el “yugo del cumplimiento de las mitzvot”.


El cumplimiento de la mitzvá debe estar acompañado de la toma de conciencia de “¿para qué hago lo que estoy haciendo?”, pero esto no nos libera a no hacerlo. La normativa no se discute, no está sometida a mi propia razón o convicción.

No debemos olvidar: hay un pacto de por medio, hay un otro: la Tradición, y nosotros somos hijos de ese pacto.

Libertad para una vida normativa es libertad para dar sentido a la práctica, no para no cumplirla.


c)• ¿Con quién nos liberamos?

Para poder sostener un pacto necesitamos estar con.

Estar en comunidad es estar en unidad con otros, en una común unidad, es pertenecer, es darle un sentido de trascendencia, que a pesar de ser una experiencia subjetiva personal, lo logro a partir del estar con otros. Para trascender, requerimos de los otros.

Pertenecer se liga con el concepto de Masoret, que si bien se traduce como Tradición, la verdadera raíz de la palabra tiene que ver con la entrega, que garantiza la continuidad. No importa si en tu biografía esta entrega se cortó.

Pertenecemos a un pueblo, en sentido amplio, la entrega no se interrumpió jamás. Por eso el que no es, puede entrar, el que se alejó, puede volver. La raíz es la tradición, no la familia.

En el Sinaí, cuando recibimos el pacto dejamos de ser un grupo de personas divididas en clanes familiares para ser un pueblo. Y el mecanismo de autoregulación del pueblo es la Ley.


Características de la libertad

Conceptos

  1. Libertad creativa: potencial humano de semejanza (demut) con lo divino: crear, recrear

  2. Libertad responsable: construcción compartida en la aceptación del otro, cuerpo, roles, diálogo, búsqueda.

  3. Libertad trascendente: ser, iluminación, muerte-vida eterna, conciencia, misterio.


Desarrollo

a)• Libertad creativa:

Libertad para crear y recrear.

Soluciones, caminos creativos para llegar al estado de promesa (Gueulá).

Demutsemejanza: “el ser humano fue creado a imagen y semejanza de D-s”; potencial humano de semejanza, así como D-s creó al mundo, nosotros creamos nuestro mundo, nuestro proyecto.

Debemos reconocer y agradecer la posibilidad que tenemos de ser creativos con lo que tenemos a disposición.


b)• Libertad responsable:

Libertad para construir con otros; para ejercitar el principio de aceptación del otro- que no significa tolerarlo- sino aceptarlo en su diferencia: de género, de tendencias sexuales, capacidades especiales, religión.

Responsabilidad para construir un diálogo: que es establecer un contacto con el otro, algo que se pone en juego más que un simple interlocutor.

Libertad responsable implica pactar responsablemente e iniciar un camino de búsqueda responsable: lo importante es el camino de búsqueda (que no garantiza el encuentro); salir hacia una búsqueda de sentido, la búsqueda es un ejercicio de la libertad.

Esa búsqueda se propone la experiencia de la religiosidad.

c)• Libertad trascendente:

Un estadío superior de libertad, al que se llega atravesando todo lo anterior.

En términos de la mística es un llegar a ser, es descubrir ese código secreto, mistérico, de lo que uno es.

Es iniciar un viaje en el que uno parte de uno mismo para llegar a uno mismo.

Pero hay muchos caminos.

Uno tiene fragmentos de iluminación en este camino de sombras y luz.

En este camino uno debe poder darse cuenta, percibir, la luz que en algún momento aparece, para poder seguir caminando.

Son sólo destellos.

Nadie llega a un estado de “iluminación” permanente.

En este camino es muy importante la función del “maestro”. (Entiéndase que no hablamos del rol docente, sino de la función de “maestro” que, creemos, muchos docentes tienen el potencial de ejercer).

La liberación trascendente nos permite integrar muerte-vida eterna. No es la muerte sinónimo de final sino de perpetuidad de la memoria, de la eternidad del legado de aquél que ya no está.

La libertad trascendente es un estado de conciencia:

  • “con esta ciencia”

  • “conocerse”

  • la conciencia es un estado voluntario que se hace a partir de la disciplina, de la disposición.

  • ser consciente de mi ser, de la luz que tengo, de lo eterno, de la luz que doy y de la que recibo de los otros.

Libertad trascendente para descubrir el misterio.

Trascender es poder develar parte del misterio de mi ser.

Uno es un “acertijo”. A medida que voy buscando y encuentro, develo parte del misterio.

Nisan 5764 – Marzo 2004

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Jánuca

Costumbres de Jánuka – Bendiciones – Tradiciones

Jánuca posee una gran significación humana que trasciende su contenido nacional ya que como fiesta de la libertad, celebra mucho más que la independencia de un pueblo. Glorifica el derecho de todos los pueblos a su libertad, afirma la libertad universal y enseña que la única y efectiva respuesta a la opresión es la afirmación positiva y la intensificación de los propios principios y valores.

En definitiva, lo que los Macabeos hicieron fue luchar por el derecho de todos los hombres de servir al Dios que ellos reconocen, a la manera de sus tradiciones. Lucharon por el derecho de cada ser humano de hablar en el idioma de su elección, de cultivar los recuerdos de su historia e incorporarse a la comunidad de sus antepasados.

* Símbolos utilizados en esta festividad:

En esta festividad se utiliza la janukiá, que se enciende durante ocho días para simbolizar la victoria y el milagro del aceite.

* Costumbres

· La mitzvá de la festividad es el encendido de las velas de la janukiá (candelabro de Jánuca). La janukiá es un candelabro de ocho brazos con un lugar adicional para la luz de servicio (shamash).

· Las velas se encienden tan pronto sea posible, después de la caída de la noche.

. La Janukiá debe encenderse frente a una ventana para cumplir con el precepto de difundir el milagro. Así Jánuca es también Jag Haurim, la festividad de las luces, no sólo porque se encienden luces durante ocho dias, sino porque el ardor de las velas junto a las ventanas “iluminará” a todo Israel.

Las bendiciones (Brajot) de Jánuca: Hay dos tipos de bendiciones, las que deben pronunciarse antes del encendido de las velas y las que se recitan después de encenderlas:

Las que se recitan antes del encendido de las velas:

Baruj Atá Adonai, Eloheinu, mélej haolám, asher kideshanu bemitzvotav vetzivanu leadlik ner shel Januca.

Bendito eres Tú, Señor, Dios nuestro, rey del universo, que nos santificaste con Tus preceptos y nos ordenaste el encendido de las velas de Jánuca

Baruj Atá Adonai Eloheinu, mélej haolam, sheasá nisim laavoteinu baiamim hahem bazman hazé. Bendito eres Tú, Señor, Dios nuestro, Rey del universo que obraste milagros en bien de nuestros padres en aquellos días y en este tiempo.

En el primer dia se agrega el “Sheejeianu”:

Baruj Atá Adonai, Eloheinu, mélej haolám, shehejeianu, vekiemanu, vehiguianu lazman hazé. Bendito eres Tú Señor, Dios nuestro, Rey del Universo que nos concediste la vida, nos sustentaste y nos permitiste llegar hasta este momento. Luego se entona el himno Maoz Tzur (fortaleza y roca de mi salvación). Este himno es del siglo 13 E.C. y del autor sólo conocemos su nombre: Mordejai, inferido en las iniciales de cada estrofa.

b. Después del encendido de las velas: Hanerot halalu sheanu madlikim al hanisim veal hateshuot veal haniflaot veal hamiljamot sheasita laavoteinu baiamim hahem, bazman hazé, al iedei kohaneja hakdoshim, vejol shemonat ieméi jánuca hanerot halalu kodesh hem, vein lanu reshut lehishtamesh bahem ela lirotam bilvad, kedei lehodot ulehalel leshimjá hagadol al niseja veal nifleoteja veal ieshuateja.

Estas velas que nosotros encendemos son por los milagros, por las maravillas, por las guerras victoriosas que hiciste a nuestros padres en esos días y en este tiempo, por intermedio de Tus santos sacerdotes. Por eso, estas luminarias son sagradas para nosotros durante ocho días de Jánuca. Mas no nos es permitido servirnos de su luz, sino verlas únicamente, para loarte, y orar a Tí por el maravilloso milagro de nuestra liberación).

. Se canta “Maoz Tzur”:

Maoz tzur ieshuatí, lejá naé leshabeaj. Tikon Beit tefilatí vesham toda nezaveaj. Leet tajin matbeaj mitzar hamnabeaj. Az egmor beshir mizmor janukat hamizbeaj.

. Se acostumbra a hacer regalos a los niños y/o darles algún dinero (en Idish Jánuque guelt), dinero de Jánuca.

. Alimentos especiales que se consumen en Jánuca: Por el milagro ocurrido con la vasija de aceite, se acostumbra a comer alimentos fritos en aceite, por ejemplo latkes o lebibot, sufganiot, donuts, etc.

. Juego especial: Por lo general se juega con el sebibón (“la perinola”). Es un juego tradicional, en los costados del sebibón se encuentran letras hebreas que difieren dependiendo del lugar donde uno se encuentra.

Por ejemplo: las letras que tienen el sebibón para quienes viven en Israel son N (nun), G (guimel), H (hei) y P (peh), ellas quieren decir nes gadol haiá po (un gran milagro ocurrió aquí).

Quienes vivimos en la Diáspora jugamos con perinolas, cuyas letras son N (nun), G (guimel), H (hei) Sh (shin), que quieren decir “nes gadol haiá sham” (un gran milagro ocurrió allá).

. Durante la oración central, la Amidá, se intercala el párrafo “Al Hanisim” (por los milagros) en el que agradecemos al Eterno por el triunfo de “los pocos frente a los muchos”.

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Maoz Tzur

La canción más famosa de Jánuca es una lección de historia y teología.

Por el Dr. Ron Wolfson

En esta conocida canción de Jánuca se resumen los desafíos históricos que enfrentó el pueblo judío, y que se los ha ha superado con la ayuda de Dios. Sin embargo, esta alegre canción también contiene una adición posterior, una sexta estrofa compuesta tres siglos después del  Maoz Tzur original. La aparición de esta poco conocida, rara vez-entonada estrofa plantea un desafío a la moderna sensibilidad judía. Es una cruda y emocional reacción a la persecución que enfrentó la comunidad judía en la Europa cristiana. Si bien uno es capaz de identificarse con las emociones que surgen de las circunstancias históricas, el llamado a la retribución divina es extraña a los oídos modernos. Sin embargo, la cuestión teológica del papel de Dios en la historia planteada en la última estrofa de esta canción es una cuestión que sigue siendo discutida hoy en día.

Maoz Tzur es sin duda la más famosa de las canciones de Jánuca. Compuesta en el siglo 13 de nuestra era por un poeta que sólo conocemos a través del acróstico en las primeras letras de las cinco estrofas originales de la canción – Mordejai – se convirtió en el himno tradicional cantado después del encendido de las velas en los hogares ashkenazies. La conocida melodía es probablemente una derivación de un himno religioso protestante alemán o una canción popular.

La canción que ha evolucionado a través de los años consta de seis estrofas, la última estrofa fue añadida por un poeta desconocido en algún momento durante el siglo 16. Por desgracia, ya sea debido a la prisa de los niños corriendo para abrir los regalos o por la ignorancia general con respecto a la liturgia judía, Maoz Tzur a menudo se canta por puro simbolismo en el mejor de los casos, mientras la gran mayoría de los celebrantes de Jánuca quedan muy poco concientes de su verdadero significado.

En una fascinante mirada a Maoz Tzur, el profesor Ismar Schorsch, ex-rector del Seminario Teológico Judío de América, ha examinado el texto del poema en un profundo artículo titulado “Una meditación sobre Maoz Zur” (Judaism, otoño 1988, pp 459-64 ). Explicando que él y su familia huyeron de Alemania en el primer día de Jánuca de 1938, Schorsch dice que el canto de Maoz Tzur siempre ha tenido un significado especial para él. Sin embargo, se pregunta la razón por la cual la práctica era cantar las cinco primeras estrofas y no la sexta posterior.

El tema de Maoz Tzur es familiar: la redención perenne de Dios del pueblo de Israel. Después de una estrofa inicial prometedora de gratitud eterna, el poeta recuerda cuatro momentos de la intervención divina en orden cronológico: Egipto, Babilonia, Persia, y los griegos de la historia de Jánuca.

Es la sexta estrofa que lleva Schorsch a su análisis del significado del poema. En una declaración contundente para la venganza contra el “reino malvado”, el poeta se atreve a desear que Dios intervenga una vez más y “derrote al cristianismo en la sombra de la cruz.” ¿Cómo puede un poeta judío que sabía de las persecuciones infligidas a su pueblo por los romanos y sus descendientes  ignorarlas en el momento triunfal de Janucá? Sin embargo, la adición de la sexta estrofa pone en tela de juicio la teología básica de toda la canción. Si Dios siempre redime a su pueblo, ¿por qué seguimos esperando el reino mesiánico?

Schorsch dirige nuestra atención hacia el Salmo 31, en el que se basa la expresión inicial, “Maoz Tzur”. El segundo verso del salmo dice: “Me refugio en Ti, Señor, que nunca sea avergonzado, como Tú eres justo, líbrame”. El midrash, el comentario rabínico que busca exponer el significado simple del texto, se focaliza sobre la palabra “le’olam” – “nunca” – y expone uno de los problemas más difíciles para una persona religiosa: ¿cómo conciliar la continua promesa de la redención con la dura realidad de la vida.

En el diálogo midráshico entre el pueblo de Israel y Dios, Israel pregunta por qué, si la redención de Dios es eterna,continúa sufriendo? “Por supuesto, Tú ya nos has redimido por medio de Moisés, a través de Josué, y a través de algunos jueces y reyes. Pero una vez más hemos sido sometidos y soportamosr la degradación, como si nunca hubiéramos sido redimidos”. Dios le responde que la redención efectuada a través de los simples mortales no es la una verdadera redención, aunque está influenciada por la intención divina.

El autor de la sexta estrofa de Maoz Tzur, aturdido por el choque de las persecuciones y expulsiones, agrega su apéndice mesiánico.Las salvaciones anteriores, desde el exilio de Babilonia a las opresiones sirio-griegas, fueron de duración limitada, ya que fueron mediadas por los hombres. El cuarto reino, el cristianismo sólo será superado por Dios directamente.

Schorsch concluye que “tomados en conjunto, los dos estratos de Maoz Tzur se combinan en una reflexión litúrgica sobre la historia judía – la precariedad de la existencia como una minoría, la realidad de la preocupación divina, el consuelo de la memoria colectiva, y la extraña peculiridad del mesianismo verdadero”. Él nos advierte que se tenga cuidado en hacer hincapié en el papel humano de la historia de Jánuca, y traza un paralelo con la actual situación política en Israel. Así como los Macabeos lograron sólo una  “redención” limitada, Schorsch advierte que “el mesianismo, bien entendido, conduce a la moderación política.”

El verdadero significado de Maoz Tzur sirve para recordarnos la dura divergencia entre historia y teología, y para mantener la promesa de la redención final de la mano de Dios.

Traducido por el rabino Daniel A. Kripper

El Dr. Ron Wolfson es el profesor de Educación de Fingerhut American Jewish University y es el presidente de la Sinagoga 3000.

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Sabiduría

SABIDURIA

cuento

Cuando tenía seis años, y estaba en primer grado, nuestra escuela se volvió ecuménica. Además de decorar un pequeño árbol de Navidad en cada una de las aulas todas las clases participaron del encendido de las velas de Jánuca que, como nos explicó la maestra, es lo que el pueblo judío hace en lugar de festejar la Navidad.-

El primer día de Jánuca la maestra mostró una menorá de Jánuca, un candelabro especial con sitio para ocho velas y nos explicó como, cada atardecer, se encendía una nueva vela hasta que en cada uno de los ocho lugares brillaba una luz. Luego nos relató la historia de Jánuca sobre los Macabeos, fieros guerreros que hace mucho tiempo habían librado una gran batalla para defender al pueblo judío y quienes continuaron peleando hasta que todas las provisiones quedaron agotadas, incluso el aceite para la luz eterna encendida sobre el altar en la sinagoga. Jamás se había permitido que se apagara esta lámpara, que había sido encendida al consagrar por primera vez el Templo como una casa de Dios. Su brillante presencia significaba que el espíritu de Dios habitaba entre el pueblo judío.

Todos habían pensado que el fin estaba cerca; una vez que se apagara la lámpara Dios los iba a abandonar y estarían perdidos. Pero, sin que se le agregara aceite para alimentarla, la lámpara siguió ardiendo durante ocho días y los Macabeos habían logrado vencer a sus enemigos. “Jánuca es el Milagro de la Luz” nos dijo la maestra.

Aunque me gustaba mucho encender las velas, la historia me resultaba algo aburrida. La parte de la guerra era la que menos me gustaba. A pesar de lo que nos contaba la maestra, mi abuelo, que era rabino, me había dicho que el espíritu de Dios está con todos los pueblos y a decir verdad, yo no creía esa historia de Dios manejando a sus favoritos.

Todas las tardes después de la escuela yo me quedaba alrededor de una hora con mi abuelo, tomando te y comiendo galletitas, hasta que mi madre pudiera volver del trabajo para llevarme a casa. Esa tarde, le conté a mi abuelo lo que nuestra maestra había relatado sobre Jánuca y le pregunté si él también conocía la historia de la guerra. Sonrió y me dijo que la conocía. “La guerra es un tiempo de oscuridad, neshúmele. La historia de Jánuca es una de las muchas que hay acerca de la oscuridad y la luz que las personas se han contado, unas a otras, en esta época del año”. Miré por la ventana de su cocina. Había empezado a nevar.

Entonces le pregunté: “Pero abuelo ¿porqué? Me dijo: “También el invierno es una época de oscuridad neshúmele” “Las noches empiezan más temprano y duran más horas. Entonces, en la oscuridad, las personas se cuentan historias de luz para fortalecer su esperanza. La historia de los Macabeos es muy antigua, pero no es la más antigua sobre la oscuridad y la luz.

“Ven,” me dijo y, conduciéndome a su estudio, abrió un cajón del escritorio y levantó una menorá. La menorá de mi maestra era de arcilla, pero la de mi abuelo era mucho más grande y de plata. Me contó que él la había traído consigo desde Rusia. Le había pertenecido a su padre, mi bisabuelo. Sacó una caja de fósforos de madera y también una caja de velas y las colocó sobre la mesa de su biblioteca. Las velas que había usado mi maestra eran pequeñas y de colores brillantes, pero las de mi abuelo eran grandes y blancas. “Arderán durante toda la noche hasta que salga el sol”, me dijo.

Alcanzándome una de las velas para que la sostuviera, colocó una única vela en la menorá. “Esta noche es la primera noche de Jánuca” me dijo, “de modo que encenderemos una vela”.

Tomó su Biblia y la abrió en la primer página. “La historia más antigua sobre la oscuridad y la luz es la de la creación del mundo” y empezó a leer. “En el Principio las tinieblas estaban sobre las aguas y el Espíritu de Dios se movió en las tinieblas como un fuerte viento sobre la faz de las aguas. Y dijo Dios, “¡SEA LA LUZ: Y FUE LA LUZ!” Miré a mi abuelo y su rostro estaba iluminado por el poder de estas palabras. Yo estaba cautivada. “Fue así que empezó el mundo, neshúmele,” me dijo. “La vida y todas sus bendiciones comienzan con el regalo que nos hizo Dios: la luz. “Ahora,” dijo, “voy a apagar las lámparas y tendremos la misma oscuridad que había al Principio.

Veremos cómo es recibir este regalo”. En ese entonces yo le temía a la oscuridad y sólo pensar en apagar las lámparas ya me resultaba sumamente difícil. “¿Abuelo, te vas a quedar aquí conmigo, en la oscuridad?” le pregunté algo temblorosa. “Por supuesto, neshúmele,” me respondió. “Yo voy a estar acá y también Dios. Avísame cuando estés pronta para comenzar.” Cuando asentí, mi abuelo estiró su brazo y apagó las dos lámparas.

El viejo estudio era una habitación sin ventanas, revestido de libros del piso al techo. Estaba realmente muy oscuro. Luego de algo así como un minuto, mi abuelo encendió un fósforo y después la vela que yo estaba sosteniendo. No daba mucha luz y yo apenas podía distinguir la menorá colocada sobre la mesa. El resto de la habitación estaba envuelta en sombras. Me agarré de la vela con fuerza. Apuntando a la única vela colocada en la menorá, mi abuelo me indicó que la encendiera con la mía. Luego me quitó la vela de la mano y también la colocó en la menorá. Miré las dos velas que ardían juntas y me sentí algo mejor. “Mañana,” dijo mi abuelo, “vamos a encender una más”.

A la caída del sol de la tarde siguiente volvimos a estar sentados en la oscuridad. Esta vez mi abuelo había colocado dos velas en el gran candelabro. Cuando él encendió mi vela, con esa llama, yo prendí cuidadosamente primero una, después la otra. Nos sentamos y durante un largo rato nos quedamos mirando arder las tres velas.

Hicimos esto cada día durante una semana. A medida que pasaban los días prendí tres velas, luego cuatro, hasta que el último día encendí todas las siete velas con la mía y la habitación estaba llena de luz. Me recliné y observé la menorá con todas sus velas ardiendo. Era tan hermosa que me hizo doler el corazón y los ojos se me llenaron de lágrimas. “Es hermosa, Abuelo,” le dije.

“Ah sí,” me dijo. “pero la menorá de Dios es aún más hermosa, neshúmele. La menorá de Dios está hecha de personas, no de velas.”

Perpleja, me di vuelta para mirarlo. “La historia de Jánuca dice que, hasta sin aceite, la luz de Dios brilla en la oscuridad, y así es,” dijo mi abuelo. “Ese es uno de los milagros de la luz. Pero no termina ahí. Hay un sitio en el que todos pueden llevar la luz. Dios nos ha hecho de esta manera. Cuando Dios dijo “¡SEA LA LUZ: Y FUE LA LUZ!”, nos está hablando personalmente, neshúmele. Nos está diciendo lo que es posible, cómo podemos hacer una elección de vida. Pero, una sola vela no hace mucho en la oscuridad. Dios no sólo nos ha dado la posibilidad de llevar la luz, ha hecho posible que encendamos y fortalezcamos la luz en el prójimo, haciendo pasar la luz de uno a otro. Esta es la manera en que la luz de Dios brillará para siempre en este mundo.”

Después de muchos años me he dado cuenta que, a menudo, descubrimos el sitio en el que llevamos la luz solamente después que ha oscurecido. A veces, es sólo en la oscuridad que podemos conocer el valor de este sitio. Pero, en cada uno de nosotros, hay un lugar que puede llevar la luz. Esto sí es cierto. Lo dijo mi abuelo.

Extraído de: “Las Bendiciones de mi abuelo” de la Dra. Rachel Naomi Remen

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Januca – Grandes Maravillas

OCHO LECCIONES DE SANACIÓN DE/PARA JÁNUCA

JÁNUCA PARECERÍA NO ESTAR RELACIONADA CON LA SANACIÓN-IMÁGENES DE JUDA Y LOS MACABEOS, UN TRIUNFO MILITAR, EL TEMPLO RESTAURADO Y LA AUTONOMÍA NACIONAL QUE VIENEN A MI MENTE. PERO DEJEMOS A QUIENES SE CONFRONTAN CON LA ENFERMEDAD-PACIENTES, MIEMBROS DE LA FAMILIA,  ASISTENTES ESPIRITUALES, DOCTORES, RABINOS, VOLUNTARIOS DE BIKUR JOLIM- PARA EXTRAER UNA PROFUNDA RIQUEZA DE SANACIÓN DE ESTA FESTIVIDAD POST-BÍBLICA..

ESTAS SON OCHO LECCIONES QUE HEMOS SELECCIONADO:

1- LA HISTORIA DE JÁNUCA ES COMPRENDIDA COMO UNA LUCHA DE INDEPENDENCIA Y REAFIRMACIÓN DE UNA IDENTIDAD RELIGIOSA ESPIRITUAL.
QUIENES SON  DESAFIADOS POR UNA ENFERMEDAD PODRÁN O NO SER BENDECIDOS POR LA CURACIÓN FÍSICA, PERO SÍ PUEDEN, CON LA AYUDA DE DIOS, LA  TRADICIÓN Y LA COMUNIDAD, REESTABLECER SU FUERZA INTERIOR Y LOGRAR LUCIDEZ, CLARIDAD Y RESOLUCIÓN.

2- NECESITAMOS UNA VELA PARA ENCENDER LAS VELAS.
EL SHAMASH O VELA AUXILIAR ES UN SOCIO CRÍTICO EN NUESTRO ESFUERZO PARA  ILUMNINAR LA FESTIVIDAD. REFLEJADA EN ESTE REQUISITO ESTÁ LA REALIDAD DE QUE NOS NECESITAMOS MUTUAMENTE PARA BRINDAR SANACIÓN.
Y EL SHAMASH ES GENERALMENTE IDÉNTICO A LAS OTRAS LUCES: DE ÚLTIMAS, SOMOS TODOS CANDIDATOS PARA AMBOS ROLES, SANADOR Y SANADO.
LA SANACIÓN JUDÍA ES MULTI-DIRECCIONAL.

3- HISTÓRICAMENTE, HABÍA UN DESACUERDO LEGAL JUDIO RESPECTO AL DEBER, DE ENCENDER UNA VELA Y  SUBIR HASTA OCHO EN EL TRANSCURSO DE LA FESTIVIDAD ,O EMPEZAR CON OCHO Y BAJAR A UNA- ESTA ÚLTIMA REFLEJA, DESPUÉS DE TODO, MÁS DE CERCA LA SUERTE DEL MILAGROSO JARRITO DE ACEITE EN LA HISTORIA DE JÁNUCA..
FINALMENTE, COMO TODOS CONOCEN, PREVALECIÓ LA
PRIMERA OPINIÓN -REFLEJANDO LA NOCIÓN QUE AUN FÍSICAMENTE DISMINUIDO, LA ILUMINACIÓN ESPIRITUAL PUEDE CRECER.

4- OCHO ES UN NÚMERO JUDIO DE RE -DEDICACIÓN.
EN LA BIBLIA, LOS ANIMALES PRIMOGÉNITOS ERAN CONSAGRADOS A DIOS EN EL DIA OCTAVO DESPUÉS DEL NACIMIENTO, Y LOS NIÑOS JUDIOS SIMILARMENTE SON CIRCUNCIDADOS EN EL DIA OCTAVO.
Y ANTES QUE UN SANTUARIO PUEDA SER REDEDICADO
DEBEN TRANSCURRIR SIETE DIAS DE PURIFICACIÓN.
OCHO, ENTONCES REPRESENTA UN NUEVO COMIENZO,
UN RENOVADO COMPROMISO-UN NÚMERO PROPICIO PARA LA SANACION ESPIRITUAL.

5- TODOS LOS JUDIOS ESTAN OBLIGADOS A ENCENDER LA JANUKIÁ-INCLUYENDO A MUJERES Y NIÑOS, QUIENES POR DIFERENTES RAZONES SON EXCLUIDOS DEL TRADICIONAL MARCO DE OBLIGACIONES DE MUCHOS MANDAMIENTOS. LA RAZÓN DADA PARA ESTE MANDATO UNIVERSAL ES QUE TODOS FORMARON PARTE DE ESTE MILAGRO, EL PUEBLO ENTERO Y DE FORMA CONJUNTA.
DEL MISMO MODO LA SANACIÓN JUDÍA, DEPENDE DE LA PARTCICIPACIÓN DE TODOS- COMPRENDE AL PUEBLO, A LA COMUNIDAD ENTERA, PARA ALCANZAR PLENITUD, BIENESTAR, APOYO Y FORTALEZA.

6- ENCENDEMOS LA JANUKIÁ EN LA VENTANA COMO UNA FORMA DE PUBLICITAR EL MILAGRO. LOS MILAGROS DE LA VIDA -QUE SON TAN HABITUALES COMO UN PASO, UNA PALABRA, UN RESPIRO-DEBEN SER RECONOCIDOS, COMENTADOS, COMPARTIDOS Y CELEBRADOS..

7- LAS LETRAS HEBREAS EN EL DREIDEL -NUN, GUIMEL, HEI, SHIN, SON RECORDATORIOS DE LOS MILAGROS DE TIEMPOS PRETÉRITOS. PERO TAMBIÉN APUNTAN A LA  REDENCIÓN FINAL, ASÍ COMO SU GUEMATRIA (VALOR NUMÉRICO) EQUIVALE LAS 4 LETRAS DE MASHIAJ O MESÍAS-MEM, SHIN, YUD, JET. AL FINAL ALCANZAREMOS EL JÁNUCA SUPREMO EN UNA ERA DE PAZ, JUSTICIA, ARMONÍA Y TRANQUILIDAD.

8- LA HAFTARÁ (LECTURA DE LOS PROFETAS) SELECCIONADA  SIGLOS ATRÁS  PARA EL SHABAT DE JÁNUCA CONTIENE LA PODEROSA Y ALGO SORPRENDENTE AFIRMACIÓN:”NO POR EL VALOR NI POR LA FUERZA, SINO SÓLO POR MI ESPÍRITU, DICE ADONAI SEÑOR DE LOS EJÉRCITOS” (ZACARÍAS 4:6). ESTA ASEVERACIÓN, QUE SE OPONE AL POTENCIAL DE LA HISTORIA DE JÁNUCA DE SOBREDIMENSIONAR LA PROEZA MILITAR, PODRÍA TAMBIÉN SUGERIR EL TRIUNFO FINAL DEL ESPÍRITU SOBRE EL SUFRIMIENTO, Y LA POSIBILIDAD DE SANACIÓN ESPIRITUAL, AUN CUANDO LA CURA FISICA ES REMOTA O IMPOSIBLE.

RABINO SIMKHA Y. WEINTRAUB

DIRECTOR RABÍNICO DEL NATIONAL CENTER FOR JEWISH HEALING
NEW YORK

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